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Terra
La Coctelera

¿Me estaré volviendo egoísta?

Pensaba que la salida del nido del último de mis polluelos me iba a afectar más, de hecho cuando el verano pasado hizo una especie de ensayo general tuve unos días de melancolía.

Lo cierto es que J.J. (Joquer Junior) para aquel entonces ya hacía tiempo que vivía a media pensión -alojamiento, desayuno y una o ninguna comida - y los fines de semana ni eso, pero su figura siempre estaba presente a la hora de la colada, de la lista de la compra, a la hora de dormir con un ojo abierto hasta que llegaba a casa.

Por aquellos días J.J. llevaba ya un tiempo instalado en una tienda de campañana con su chica, nos decía que no se había ido de casa, pero tampoco decía cuando iba a volver. ¡Hasta nos invitaron a mi chica y a mi a una barbacoa!. Así que un día volviendo a casa después a acompañar a mi primogénito al aeropuerto, este ya hace un par de años que vive con su pareja, mi subconsciente me jugó una mala pasada y la imagen de una casa sin hijos me dejó un poco, como le gusta decir a una amiga mía, ñoñete.

Puede que me esté haciendo interesado, pero llevo compartiendo a mi chica veintisiete de los veintiocho años que llevamos de casados y ahora la voy a volver a tener otra vez en exclusiva. Así que el otro día, cuando al fin pude hacer que mi chica sacara la cabeza del coche de J.J. y se pudo marchar, la miré a los ojos y sin ningún remordimiento le dije:

-¡Ale chavalita! Ponte bien guapa que nos vamos a cenar y después a lo que nos pida el cuerpo.

-No hace falta, yo estoy bien -me respondió.

-Y mejor que vas a estar, vuelves a ser solo mía.

¿Me estaré volviendo egoísta?

¡Como hemos cambiado!

Curioso texto que he recibido por correo electrónico. Quizás exagerado o esperpéntico, pero........

Escenario: Manolo tiene pensado ir al bosque después de clase, según entra al colegio le enseña una navaja a Pancho con la que pretende hacer un tirachinas.
Año 1977: El subdirector lo ve y le pregunta donde las venden, y le enseña la suya, que es antigua, pero mejor.
Año 2007: La escuela se cierra, llaman a la guardia civil y llevan a Manolo al reformatorio. Antena 3 y Telecinco presentan los informativos de las 15:00 desde la puerta del colegio.

Escenario: Fran y Marcos se reparten unos puñetazos después de clase.
Año 1977: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan las manos y terminan siendo colegas en los billares.
Año 2007: La escuela se cierra, Telecinco proclama el mes antiviolencia escolar, el periódico "20 minutos" titula a cinco columnas el asunto y Antena 3 coloca a Matías Prats en pleno temporal frente a la puerta del colegio para presentar el telediario.

Escenario: Jaime no para quieto en clase. Interrumpe y molesta a los compañeros.
Año 1977: Mandan a Jaime a ver al director y éste le echa una buena bronca. Vuelve a clase, se sienta en silencio y no vuelve a interrumpir más.
Año 2007: Se le administran a Jaime grandes dosis de Ritalin. Se transforma en un Zombi. La escuela recibe una subvención por tener un discapacitado.

Escenario: Luís rompe el cristal de un coche en el barrio; su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.
Año 1977: Luís tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre de negocios con éxito.
Año 2007: Arrestan al padre de Luís por maltrato a menores. Sin la figura paterna, Luís se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo meten en la cárcel. La madre de Luís se enrolla con el psicólogo. Mercedes Milá abre la final de Gran Hermano con un discurso relativo a la noticia.

Escenario: Juan se cae mientras echaba una carrera y se araña en la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.
Año 1977: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.
Año 2007: María es acusada de perversión de menores y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. Juan se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan. Telecinco y Antena 3 producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos ya queda emplazado en medio de la calle.

Escenario: Se pelean un niño blanco y un niño negro por llamarle chocolate.
Año 1977: Se dan de tortas se levantan y cada uno a su casa. Mañana son amigos.
Año 2007: Tele5 envía a sus mejores corresponsales. Antena 3 prepara un reportaje de esos de "A fondo" donde un gran equipo de periodistas pasan un día en un colegio con niños. Se emiten programas documentales sobre pandilleros y odio racial, las pseudo juventudes hitlerianas fingen revolucionarse al respecto.

Escenario: Tienes que hacer un viaje.
Año 1977: Viajas en un avión de Iberia, te dan de comer y te invitan a lo que quieras de beber, todo servido por azafatas espectaculares en un asiento en el que caben dos como tú.
Año 2007: Entras en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan en una butaca en la que si respiras profundo le metes el codo en el ojo al de al lado y si tienes sed te ofrecen una carta con las bebidas y sus precios subidos un 50% por que sí, y no protestas por si acaso cuando aterrizas te meten el dedo mas largo del mundo por el culo para ver si llevas drogas.

Escenario: Pedrito, 19 años, gran fama de macarra ganada a base de horas en los futbolines, chupa de cuero con piezas metálicas de mecheros engarzadas y Derbi FDS trucada; se folla a Sara, quinceañera hiperdesarrollada que ya despunta entre sus compañeras de barrio.
Año 1977: Pedrito es el AMO.
Año 2007: Tras un linchamiento público a nivel nacional, con especial ensañamiento por parte de algunos tertulianos televisivos habituales , Mercedes Milá consigue restaurar la pena de muerte en España. Pedrito tiene el honor de ser el primer condenado a muerte por la nueva ley con carácter retroactivo.

Escenario: Relación habitual entre padre e hijo.
Año 1977: Le pido dinero a mi padre para salir.
Año 2007: Mi padre me pide dinero para apaciguar al banco.

Escenario: Disciplina escolar.
Año 1977: Hacías una putada en clase. El profesor te metía dos buenas hostias bien merecidas. Al llegara a casa tu padre te arreaba otras dos.
Año 2007: Haces una putada. El profesor te pide disculpas. Tu padre te pide disculpas y te compra una moto.

Escenario: llega el 28 de octubre.
Año 1977: Llega el día del cambio de horario de verano al horario de invierno. No pasa nada.
Año 2007: Llega el día del cambio de horario de verano al horario de invierno. La gente sufre trastornos del sueño, depresión y amenorrea.

Escenario: El fin de las vacaciones.
Año 1977: Después de chuparse una caravana del copón con toda la familia metida en un seiscientos tras 15 días de vacaciones en la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.
Año 2007: Después de volver de Cancún, en un viaje todo pagado. Se terminan las vacaciones y la gente sufre trastornos del sueño, depresión y seborrea.

DIEZ REGLAS FÁCILES PARA FORMAR UN DELINCUENTE

1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2.- No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3.- Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4.- No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5.- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6.- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7.-- Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8.- Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10.- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Este decálogo es el resultado de los casi 20 años que lleva Emilio Calatayud Pérez como titular del Juzgado de Menores Número 1 de Granada. En su habitual tono campechano pero a la vez claro y consciso, resume los Diez Pecados Capitales de los Padres.  

Su peculiar manera de aplicar la Justicia, intentando separar el grano de la paja, para aplicar condenas dirigidas más a la reinserción que a la represión, en aquellos casos en lo que considera que puede ser posible; “Si maltratas a un sin techo, repartirás comida entre indigentes; si pegas a otro chaval porque te miró mal, limpiarás cristaleras de edificios públicos para que sepas de verdad lo que es que te miren mal; si te gusta prender fuego, te irás de turno con los bomberos...” lo ha convertido en otro juez mediático, que da conferencias, concede entrevistas en los medios de comunicación y genera polémica. Pero sobre todo ha hecho de Emilio, un personaje querido y respetado entre sus conciudadanos. Porque estudia las circunstancias que han llevado a un chaval a delinquir, vigila su evolución y la corrige si es necesario, en definitiva porque aplica la Ley del Menor desde una perspectiva reinsertadota y educadora.

En las fiestas del Corpus, unas letrillas populares (carocas) le retrataron ya hace años así: “Calatayud, juez prudente / hombre cabal y complejo / que redime al delincuente / e instruye al analfabeto / vaya un ejemplo excelente”.


Emilio Calatayud tiene fama de juez blando, seguramente porque el 80% de sus sentencias aplican medidas de reinserción social o laboral, pero la realidad es que sabe distinguir bien los errores y los delitos y en este segundo caso no le tiembla la mano a la hora de aplicar La Ley. Gracias a ello puede presumir de un altísimo porcentaje de reinserciones, por encima del 80% y de que la delincuencia juvenil de Granada haya descendido en los últimos años.

El mismo fue un joven difícil que un momento dado traspaso la frontera de la legalidad y cometió hurto menor y allanamiento de morada, no por necesidad, si no tal y como hacen muchos jóvenes por afán de aventura, por rebeldía o simplemente por llamar la atención. Afortunadamente tenía un padre que tomó las riendas de su vida y aplicó las medidas correctoras que hicieron de el una persona útil para la sociedad.


Demasiado a menudo llegamos a casa agotados por el trabajo, los problemas con la pareja, la subida de la hipoteca y nuestro hijo ansía relatarnos alguna pequeña experiencia que tuvo mientras jugaba. Desea con todo su corazón compartir aquello tan emocionante que ha vivido ese día y entonces lo que escucha es; “Ahora no, cariño. Estoy ocupado, vete a ver la televisión”. En muchos hogares son corrientes situaciones tales como: “Estoy ocupado, vete a ver la televisión”. Si ahora no puede ser, entonces ¿cuándo? “Más tarde.” Pero ese más tarde casi nunca llega… Pasan los años y el niño crece. Le damos juguetes y ropa. Le compramos deportivas de marca, teléfonos móviles, ordenadores y todo un sinfín de caprichos, pero no le damos lo que el más desea: nuestro tiempo. Ya tiene catorce años, sus ojos están vidriosos, tiene algún problema. “Cariño, ¿qué te pasa? Dímelo, dímelo.” Demasiado tarde…, demasiado tarde. Hemos perdido el tren del amor.

Cuando decimos a un hijo: “Ahora no, más tarde”. Cuando le decimos: “Vete a ver la televisión”. Cuando le decimos: “No hagas tantas preguntas”. Cuando no damos a nuestros hijos la cosa que más necesitan: nuestro tiempo. Cuando no ejercemos de padres y acabamos convertidos en simples proveedores y cuando esto ocurre, lo menos malo que nos puede pasar es que nos excluyan de sus vidas, porque a veces, demasiadas, nos ven como a sus enemigos.

Enamorarse no es amar

Muchas personas son adictas a estar enamoradas, a la magia de haber conocido a alguien nuevo. Es lógico, no se conoce mejor opiáceo endógeno que las endorfinas que segrega nuestro cerebro, cuando caemos en el embrujo del enamoramiento. La necesidad de alimentarse disminuye, la vida es de color de rosa, nos sentimos entre nubes, reímos con facilidad, actuamos con vitalidad y tenemos un montón de emociones positivas.

Pero ¿Por qué nos enamoramos de una persona y no de otra?, ¿Qué tiene esa persona en especial por la que nuestro hipotálamo comienza a secretar dichas sustancias?

Hay diferentes teorías al respecto, hay quien lo atribuye a la correspondencia, las personas buscan personas con historias, cultura, círculo social e intelecto similares al suyo. Otra teoría más espiritual es aquella que nos compara con un espejo y considera que nos enamoramos del reflejo de las virtudes que reconocemos en el otro y que nosotros no poseemos. Aunque también hay quienes solo creen en las cortas distancias y lo achacan a las feromonas, esas sustancias que segregamos y que no se perciben a través del olfato.

Mucho tendrá que avanzar la red como para que a través de ella podamos tener la seguridad de que quien nos escribe al otro lado del hilo no nos está contando un guión bien perfilado, hasta que podamos asegurarnos que lo que nos dice que es coincide con lo que realmente es, hasta que podamos comprobar que los olores de esa persona nos parecen agradables y compatibles con nosotros. ¿Podemos sentir amor, amor del bueno? ¿De ese que dice; tú eres mío y soy tuya y los dos bebemos del mismo vaso?

Amar es cuando el enamoramiento ha alcanzado su madurez. El enamoramiento nos hace idealizar al otro, por eso solo cuando vemos que esa persona no es tan perfecta como creíamos y no nos importa, solo cuando veamos que el otro también acepta nuestros propios defectos, podemos decir que amamos a otro y que el nos corresponde en la misma medida.

Pero eso requiere de tiempo y sobre todo, de convivencia personal, uno no puede amar a un monitor o a una voz. El amor verdadero está basado en la realidad, lo otro es el sueño de que encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada.

Las máquinas de Rube Goldberg

Reuben Lucius Goldberg, más conocido como Rube Goldberg obtuvo fama ironizando a distintos experimentos de la ciencia con sus "Máquinas de Rube Goldberg", dispositivos que son excesivamente complejos y realizan tareas muy simples de forma muy indirecta y enrevesada. Una máquina de Rube Goldberg tiene al menos diez pasos, para hacer algo que se podría hacer de una manera muy simple.

Sabemos que el tiempo es finito y por ello le hemos establecido un valor, "el tiempo es oro y hay que aprovecharlo al máximo". Pero siendo esto cierto, ¿qué tiene más valor, el tiempo libre -ese que se dedica a hacer las cosas que nos gustan, nos distraen, nos dan placer y nos hacen disfrutar -o el tiempo esclavo?

Como dice El Principito en uno de sus pasajes; ¿Para qué quieres el tiempo ahorrado?

¿A qué cosa inútil, sin sentido dedicáis o dedicasteis tanto tiempo y trabajo?

Las Malas Hierbas

"Dejad que crezcan juntas hasta la siega. Y en el tiempo de la siega diré a los segadores: recoged primero las malas hierbas y atadlas en haces para quemadlas y que hagan fértil la tierra; pero el trigo recogedlo en mi granero”.

Cuando una persona llega a nuestra vida, esparce en nuestro interior un puñado de sus semillas. ¡Que bueno sería poder distinguir cuales son de mala hierba! Por eso, como están enterradas en la oscuridad de la tierra y tienes que esperar a que se
manifiesten para poderlas arrancar lo antes posible, arrancarlas antes de que sus raíces se hagan demasiado fuertes y profundas. Porque si las dejas crecer junto a la cosecha puede que una vez que separes el trigo, tu granero quede vacío o poco más.

El mayor problema es distinguirlas, ya que en las primeras fases de crecimiento ambas semillas son muy parecidas y solo la observación constante, nos permite advertir el momento en que se hace evidente su verdadera naturaleza. Por eso hay que ser disciplinado y de la misma manera que cada día nos aseamos, hay que limpiar nuestro campo de malas hierbas en cuanto seamos capaces de distinguirlas.

Un breve repaso de las personas que han pasado por mi vida, me hace ver que en algunos momentos no fuí disciplinado y dejé crecer las malas hierbas en mi campo. Algunas cosechas dejaron algo de trigo en mi granero, en cambio otras fueron totalmente pasto de las llamas.

Admito que fui un perezoso durante algunas fases de mi vida o quizás en otros pensé que las malas hierbas eran bonitas ¡que gran error!, las malas hierbas no tienen corazón y crecen inexorablemente hasta arruinar tu cosecha. Pero creo haber aprendido la lección, ahora estoy atento a los brotes que nacen en mi corazón, los miro con mucho cuidado y nunca me olvido de revisarlos dos o tres veces al día.

Es solo cuestión de disciplina.

El perro y el trozo de carne

Había una vez un perro muy glotón que siempre estaba buscando entre las basuras y los desperdicios a ver si encontraba algo de comer.

También rondaba por los mercados y las casas de comidas, meneando el rabo y ladrando a la gente para que le tiraran un hueso o un mendrugo de pan.

No solía conseguir gran cosa de esta manera, pero un día se encontró con un hermoso trozo de carne, grande y jugoso. Al principio no dio crédito a sus ojos, pensó que se trataba de una visión...¿quién podía haber abandonado aquel maravilloso pedazo de carne?

Se abalanzó por fin sobre el suculento manjar, lo asió con sus dientes, notando que era real, que no estaba soñando y verdaderamente tenía en la boca el más delicioso de los bocados y, temiendo que alguien se lo fuera a arrebatar, se marchó corriendo en busca de un lugar donde saborearlo a gusto.

Al pasar junto a un estanque, miró de reojo hacia el agua y cuál no sería su asombro al ver junto a la superficie, como flotando a pocos centímetros de profundidad, otro trozo de carne tan grande y apetitoso como el que llevaba en la boca.

No era posible que en un mismo día aquel milagro sucediera dos veces seguidas: otro pedazo de carne igual...¡no, más grande y jugoso todavía! el perro se quedó muy quieto, como hipnotizado, mirando fijamente el agua y cuanto más miraba más se convencía de que el otro pedazo de carne era mejor que el suyo. Creyó ver que otro perro lo llevaba entre sus dientes, del mismo modo que él llevaba su bocado. Y pensó entonces que no debía resultar difícil obtener para sí aquel trozo de carne que lo incitaba desde el estanque.

Entonces se dijo a sí mismo que debía ser astuto y obrar con inteligencia para llevar a cabo su plan.

Fue acercando el morro poco a poco al agua, y cuando estuvo a pocos centímetros de la superficie no pudo aguantar más y abrió la boca para agarrar la carne que veía flotar en el estanque. Naturalmente, al abrir la boca se le cayó al agua el trozo que llevaba, y el otro también desapareció, pues no era más que el reflejo del primero en la tranquila superficie del estanque.

A veces, para perseguir una ilusión sin fundamento, descuidamos lo que ya tenemos y acabamos quedándonos sin nada. Como dice el refrán: "vale más pájaro en mano que ciento volando"